sábado, 18 de julio de 2009

Lujuria


La caricia suave en esa piel marmorea, bajo las sabanas de satin negro era suave, casi imperceptible, con los ojos cerrados y una sonrisa llena de un placer oculto se dibujaba tenue en ese rostro que invitaba a la voluptosidad. Sus manos, tremolas, recorrian el cuerpo desnudo, rozando piel con piel, suspirando de cuando en cuando por los placeres que aquellas manos expertas le prodigaban.






Aquel par de ojos color esmeralda, se abrieron lentamente, tratando de no perder el encanto bajo la luz del sol que ya se empezaba a colar entre las cortinas. La poca luz le permitia ver el hermoso contraste entre su piel, blanca como la nieve y las sabanas negras como la noche. El cabello enmarañado le daba un aire inocente y sensual, que invitaba al pecar. Aquellas manos no dejaban de recorrer el cuerpo desnudo con experiencia inaudita.






La respiracion se le entrecortaba, los latidos del corazon iban en aumento, a causa de la maestria con la que su hermoso cuerpo era transportado a niveles superiores de placer. Rapidamente los suspiros dejaron lugar a gemidos constantes. Aquellas manos habian amasado y palpado sus senos por largo tiempo, dejandolos hinchados, duros y con los pezones totalmente erectos.






De pronto las manos expertas descienden por el vientre y encuentran aquella cueva, humeda, que les invita a invadirla y llenarla del mas puro placer. Un par de dedos juguetones se hicieron del duro boton que corona dicha cueva, lo presionaron gentilmente, arrancando asi gritos de placer a la hermosa mujer de piel nivea.




Aquellos desos expertos recorrian las profundidades le la humeda cueva, la otra mano se hacia mientras del delgado y fragil cuello de la mujer, lo acariciaba desde los hombros hasta la nuca, aumentando asi el placer de esta.




Entonces mira a su alrededor, sabe que no hay nadie, la fantasia termina y se dedica a amarse a si misma, sabiendo que esas manos expertas eran las suyas, se sonrio y levanto la mirada, hasta encontrarse con su reflejo en el mudo espejo situado en el techo de la habitacion.




El espejo la admiraba y sonreia, era su complice, su mejor amante y sin embargo el mas lejano de todos, el mas distante, el unico que solo observaba con intenciones de tomarla y hacerla suya, pero imposibilitado por su naturaleza. Esto hizo que ella sonriera sujestivamente, y haciendo a un lado la sabana, se mostro en todo el magnifico esplendor que ese cuerpo de diosa podia tener. Siguio con las caricias, dandole un espectaculo esepcional y el espejo miraba perplejo. Aquel espejo empezo a llorar su mala estrella y con esto, se deformo de tal manera que hacia a la mujer ver un rostro y un lenguaje corporal dignos de la mujer mas frigida del mundo, esto la hizo perder un poco la razon y siguio dandose placer como si la vida se le fuera en ello.




La imagen no cambiaba, seguia siendo una mujer frigida la del espejo, tanto que la mujer busco entre sus cajones algunos juguetes sexuales, dando con uno que era de sus favoritos, uno juguete llamado "double dong" de silicon, se recosto de nuevo y lo introdujo, primero en su boca para lubricarlo y despues en su cueva en uno de los extremos, el otro lo dirigio hacia su ano, introduciendolo rapida y facilmente. Gritaba de placer, se revolcaba sobre la cama, y sin embargo cada que veia en el espejo, la imagen de la mujer frigida no cambiaba.


Seguia insatisfecha por la imagen del espejo, que divertido la miraba desde lo alto, riendo silenciosamente, deformando la realidad. Llena de sudor, dejo el double dong y paso por todos sus juguetes, sin poder ver una imagen digna de su voluptosidad, sigue buscando en la habitacion, que puede servirle, hasta que encuentra debajo de la cama, una gruesa botella de salsa, hecha de vidrio, los ojos le brillan, su perversion es tal, que piensa que con ese grueso intruso podra cambiar la imagen.


Se recuesta de nuevo y sin miramientos, lo introduce, frio y constante, hasta la base, se le olvida de que la tapa de la botella, se quedo en el suelo, pero no le importa, ella sigue con ese fuerte movimiento, entrando y saliendo de su cueva con la gruesa botella, llegando a niveles de placer que nunca antes habia experimentado, la imagen en el espejo regresa a su habitual normalidad, mostrando la imagen voluptuosa y llena de morbo que la habitacion se sucedia.


Satisfecha con su logro, y despues de un gran y placentero orgasmo, decide retirar la botella de su interior, y al hacerlo, por la falta de la tapa, creo un vacio en su cueva, y al removerla con fuerza y rapidez, termino con las entrañas fuera de si, muriendo de esta manera, con una sonrisa placentera en el rostro.


Y ahi, en la cama de sabanas de satin negro, yacia la victima de la Lujuria.

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