domingo, 5 de julio de 2009

Soberbia (vanidad)


Se hallaba frente al espejo, hermosa como solo ella podía serlo. Pronto se excito por la visión de su rostro perfecto, de tes nívea, ojos color del mar y cabellos de noche. Llevo entonces sus delicadas manos hacia su rostro y lo acaricio con la misma delicadeza con la que acariciaría las joyas del Tesoro del Rey Salomón, las llemas de sus dedos apenas rozaban la piel, tersa como un durazno. Las caricias recorren su rostro y descienden con gran parsimonia por su cuello, hasta llegar el borde de su comisión de seda. Ella contempla extasiada la escena y deja que sus manos actúen con voluntad propia, estas llevan el mando y ella lo disfruta sobremanera.

Sus manos recorren la delicada piel que se asoma por el escote de su comisión de seda negra, mostrándole un poco mas de sus ya de por si voluptuosas formas, despacio acaricia el contorno de la prenda hasta llegar a los delgados tirantes que deslizan con delicadeza, dejando que el resto de la prenda se deslice por su bien formado cuerpo, dejando al descubierto un magnifico par de senos, blancos como la nieve, firmes y tersos, coronados con unos pezones rosados que al tacto se endurecían. Sus manos actúan con voluntad propia y ella solo contempla la escena que la excita.

El camino de sus manos va descendiendo poco a poco, pasa por su vientre plano y su zona erógena, donde acaricia su fina mata de bellos, ensortijados y negros como la noche. El espejo es el mudo testigo de aquella intima exploración a la que sus manos la someten. Extasiada y excitada como se encuentra, contempla la escena en el espejo, mira fijamente a sus ojos y no puede dejar de pensar en lo hermosa que es, en cuantas miradas y suspiros ha arrancado a lo largo de su vida, en cuantos amantes han dado hasta la vida por ella y no puede evitar sonreír triunfante y orgullosa de ser tan hermosa.

Recuerda los corazones rotos que fue dejando a su paso, las relaciones que destruyo por el orgullo de saberse deseada, ese recuerdo arranca en ella una risa, al principio casi inaudible, para terminar en una carcajada histérica. Su cordura se ve afectada a causa de la auto-contemplación. Ella sufre un severo complejo de Narciso.

El espejo que cansado de tanta arrogancia y vanidad, se despereza y modifica el reflejo de la hermosa mujer, convirtiéndola en un ser deforme, lleno de arrugas, partes flácidas, cabellos hirsutos y dentadura incompleta. Esta visión la aterroriza, rompe en llanto y desesperada, hace que sus manos traten de poner todo en su respectivo lugar, jalando, estirando, empujando. Es víctima de la peor de las impotencias al ver que todos sus esfuerzos son en vano, al contrario, cada segundo que pasa, su imagen reflejada es mas y mas horrible, nauseabunda y deforme.

Presa del pánico se lastima y lacera, justo como llego a hacer en el pasado con otras personas que según ella, no eran dignas de estar en compañía suya. La sangre comienza a salir y a deformar mas la imagen, el espejo, silencioso, contempla divertido como la mujer segura unos momentos atrás, ahora es una piltrafa humana por un simple reflejo.

Ella cae al suelo, lastimada, llena de cortadas, rasguños y con jirones de cabello entre sus dedos, las lágrimas ya no salen de sus ojos, se han secado. moribunda levanta la mirada hacia el espejo, que arrepentido de su mala broma, regresa a su forma habitual y muestra la belleza de la mujer, que aun lacerada como esta, no deja de ser magnifica. Ella en una mueca que le deforma la cara, sonríe irónica, se sabe hermosa de nuevo, hace acopio de fuerzas y acaricia por ultima vez su cuerpo antes de exhalar su ultimo suspiro.

Ella ha muerto y el espejo, impasible, refleja con frialdad la dura realidad de la escena, donde ella se ha deformado a si misma en su intento de ser hermosa. Ella se convierte en su propio espejo, uno que refleja la verdadera ella, su realidad interna, una mujer horrible, deformada y corrompida, sin escrúpulos ni remordimientos.

En el suelo yace, la víctima de la Soberbia, vanidosa.

2 comentarios:

  1. si supieras cuantas personas en el mundo hay como ella...Yo pienso que la vanidad es solo inseguridad, si de verdad eres hermoso o magnifico es verdad, debes saberlo, pero lo mas importante es que los demas por su propia voluntad lo sepan y lo digan... Sentirse triunfante por herir corazones a proposito, eso es digno de su deformidad que supongo se demuestra en la metafora del espejo, como la deformidad del corazon o del alma. Merecia morir en sus propias manos entonces.

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  2. y respondiendo a la peticion del messeger, me encanto, siempre he admirado la manera en la que redactas las historias, le das un toque lugubre a todo, y es raro que a mi me guste eso, supongo que en verdad somos como el ying y el yang, tienes la dosis justa, ni mas ni menos para atraparme con tus historias. Felicidades y gracias por compartirlas.

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